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[Porco Rosso mainpage]
Kurenai no Buta
(Porco Rosso)
 
 

  • Original script by Hayao Miyazaki
  • Spanish script by Manga Films
  • Transcription, design and contents by Elías Arboix (21 October 2002)
  • Some html schemes by Nausicaa.net (Team Ghiblink)
  • Notes and bibliography through Porco Rosso's page at www.nausicaa.net and Helen McCarthy's Book (Hayao Miyazaki, Master of Japanese Animation; Stone Bridge Press, 1999)

  • ENGLISH NOTE: This is a complete transcription of the script used in the Spanish dubbing of "Porco Rosso" by Manga Films (VHS format). All words within parenthesis (...) and square brackets [...] has been personally written by Elías Arboix. You can distribute this document freely, provided that you don't change any part of it. Best wishes.

  • SPANISH NOTE: Lo que sigue es la transcripción completa del guión utilizado en el doblaje en español de "Porco Rosso" por Manga Films (formato VHS). Todo lo incluido entre paréntesis (...) y corchetes [...] ha sido redactado personalmente por Elías Arboix. El documento puede ser distribuido libremente, siempre y cuando no sea modificado en parte alguna. Un saludo a todos.
 
PORCO ROSSO (1992) - ÍNDICE

Datos de producción |  Breve sinopsis |  Personajes |  Guión español |  Notas |  Nota final
 
PORCO ROSSO (1992) - DATOS DE PRODUCCIÓN

  • Título en japonés: Kurenai No Buta
  • Título en inglés: Porco Rosso (a.k.a. The Crimson Pig)
  • Título en español: Porco Rosso
  • Estreno (en Japón): 18 de julio de 1992
  • Plazo de producción: Del 1 de marzo de 1991 al 12 de junio de 1992
  • Duración: 93 minutos, 18 segundos
  • Cels (dibujos) utilizados: 58443
  • Colores utilizados: 476

  • Director, guión original, storyboards: Hayao Miyazaki
  • Director de animación: Masashi Ando
  • Director artístico (escenarios): Yoshifumi Kondo
  • Música: Jo Hisaishi
  • Productor: Toshio Suzuki
  • Productor ejecutivo: Yasuyoshi Tokuma
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PORCO ROSSO (1992) - BREVE SINOPSIS

La historia transcurre en aguas del mar Adriático, entre Italia y los Balcanes, a finales de los años 20 del siglo XX. Los efectos de la Gran Depresión dibujan un futuro oscuro y lleno de interrogantes; mientras el movimiento fascista impone su ley en el país transalpino, apenas aún recuperado de las secuelas de la Primera Guerra Mundial. (Ver nota 1.)

Nuestro protagonista es un ser humano con apariencia de cerdo; su nombre: Porco Rosso. Ex combatiente desengañado de su pasado militar y del presente político, intenta abrirse camino como cazarrecompensas a bordo de su flamante hidroavión, convirtiéndose en la pesadilla de los piratas que infestan el Adriático.
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PORCO ROSSO (1992) - PERSONAJES

  • PORCO ROSSO: Su verdadero nombre es Marco Pagott, nacido en Génova en 1893. Apasionado desde muy joven por los aviones, se enroló en las Fuerzas Aéreas Italianas al comienzo de la Primera Guerra Mundial. Su maestría como aviador le valió para alcanzar el rango de capitán y convertirse en héroe de guerra. Sin embargo, durante la contienda, la pérdida de sus mejores amigos (en especial de Berlini, esposo de Gina y de la cual Porco está secretamente enamorado) le traumatizó de tal manera, que las causas por las que hasta entonces había luchado le parecieron carentes de sentido y se convirtió en un cerdo. (Ver nota 2.)

    Tras finalizar la guerra y con la aparición del fascismo, Porco decidió dejar a los militares y refugiarse en una pequeña isla desierta en aguas del mar Adriático. Desde entonces, se gana la vida como cazarrecompensas a bordo de su hidroavión Savoia S.21 (ver nota 3), amargando la existencia a los numerosos piratas que pululan por la zona.

  • GINA: Es una mujer bella e inteligente. Es la propietaria y cantante del Hotel Adriano, situado en un islote en aguas del Adriático, adonde acuden los piratas de la zona para descansar tras sus fechorías. Se casó tres veces y enviudó otras tantas. Amiga de Porco Rosso desde que ambos eran jóvenes, está enamorada también de él y esperando a que el valeroso cerdo se decida a dar el primer paso. (Ver nota 4.)

  • BANDA DE "MAMMA AIUTO": Son un grupo de mercenarios que se ganan el sustento rastreando el Adriático en busca de presas fáciles. Son feos, rudos y no acostumbran a lavarse, aunque en el fondo son unos románticos con un gran corazón. Sus escaramuzas con Porco Rosso son continuas y desfavorables para ellos. Su barbudo jefe es incapaz de imponer orden en sus filas y, a menudo, se muestra impotente porque nadie parece hacerle caso. (Ver nota 5.)

  • PIRATAS DEL AIRE: Al igual que la banda de "Mamma Aiuto", son mercenarios y bandidos (la mayoría ex combatientes de guerra) que, a bordo de sus hidroaviones, hostigan a los barcos y buques del Adriático. A diferencia de "Mamma Aiuto" tienen algo más de disciplina y orden, mostrándose imparables cuando actúan todos juntos. Eso sí, Porco Rosso es también un objetivo inalcanzable para ellos; por lo que no dudan en recurrir a un extranjero (Donald Curtis) para intentar pararle los pies.

  • DONALD CURTIS: Es un excelente aviador norteamericano, impulsivo, romántico y enamoradizo. Asiduo del Hotel Adriano, está obsesionado por ser famoso y convertirse en estrella de cine. Sin embargo, su verdadera intención es llegar a ser Presidente de los Estados Unidos. A bordo de su hidroavión Curtiss R3C-0 (ver nota 6), aceptará el reto de los Piratas del Aire de enfrentarse a Porco Rosso, protagonizando unos combates llenos de emoción.

  • PICCOLO: Es el viejo y afable patrón de los talleres "Piccolo S.P.A." en Milán. Allí construye y arregla todo tipo de aviones con la ayuda de las mujeres de la familia, que suplen la ausencia masculina en busca de trabajo en el extranjero ante la acuciante crisis económica. Le une una gran amistad con Porco Rosso desde hace mucho tiempo, con el que comparte su pasión por los aviones. Está muy orgulloso de su nieta Fio, a la que espera darle las riendas de la empresa en el futuro.

  • FIO PICCOLO: Es la joven y pelirroja nieta de Piccolo. Tiene 17 años, pero su juventud no le impide mostrar una gran determinación y carácter en todo lo que hace. Como no podía ser de otra forma, ha heredado la pasión de su abuelo por la aviación y, a su corta edad, ya es una prometedora diseñadora de aeronaves. Su encuentro con Porco Rosso será todo un acontecimiento para ella y, a partir de ahí, su admiración y atracción por el cerdo gruñón irán en aumento.

  • FERRARI: Es un viejo camarada de Porco desde los tiempos de la guerra, pero a diferencia de él, sigue enrolado en las Fuerzas Aéreas Italianas. No obstante, su situación no le impedirá ayudar a Porco de las acometidas del régimen fascista siempre que la situación lo requiera.
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PORCO ROSSO (1992) - GUIÓN ESPAÑOL

[Aparece un fondo negro y la sobreimpresión del argumento general de la película en 10 idiomas; de arriba a abajo: japonés, italiano, coreano, inglés, chino, español, árabe, ruso, francés y alemán.] (Ver nota 7.)

VOZ EN OFF: Esta película es la historia de un cerdo valeroso llamado "Cerdo Rojo", que lucha contra los piratas del aire por su honor, por su dama adorada y por sus bienes. La historia tiene lugar en el Mediterráneo; en la época en que el hidroavión era el señor de los mares.

[La secuencia inicial abre con una gran nube blanca desplazándose a través de un brillante cielo azul. De pronto, la imagen se desliza hacia abajo mostrándonos unos abruptos acantilados que protegen una cala secreta: ¡es la guarida de Porco Rosso! Su hidroavión Savoia S.21, un monoplano de color rojo, está amarado cerca de la orilla. Al fondo, una tienda de campaña y un viejo edificio medio en ruinas se alzan en la arena. Una agradable música ("Le Temps des Cerises") resuena por el lugar...

¿Y Porco? Pues allí le tenemos, durmiendo en una tumbona, ataviado con su traje de aviador y con los pies en lo alto de una pequeña mesa de madera. Una revista de cine cubre su rostro y, a su lado, un viejo paraguas atado a una estaca de madera le cobija del sol. Encima de la mesilla: una botella y un vaso de vino medio llenos, una manzana medio mordida, un par de colillas, una caja de cerillas, una cucharilla y una radio de madera le hacen compañía. De repente, suena el teléfono...
]

PORCO ROSSO (cogiendo el auricular): ¿Sí?
VOZ AL TELÉFONO: ¡Porco Rosso, tienes que volar ahora mismo! ¡Está actuando la banda de "Mamma Aiuto"!
PORCO ROSSO: ¿La de "Mamma Aiuto"? ¡No esperéis que lo haga gratis! (Se acerca la mesilla con los pies para estar más cómodo.)
VOZ AL TELÉFONO: Están asaltando el barco de Venecia que lleva las nóminas de la compañía minera...
PORCO ROSSO: ¿Eso es todo?
VOZ AL TELÉFONO: ¿Cómo? Es que... ¡en el barco viaja un grupo de niñas que van de excursión!
PORCO ROSSO (quitándose la revista de la cara): Entonces os costará más caro.
VOZ AL TELÉFONO: Aplicaremos el artículo 14 del contrato.
PORCO ROSSO: No olvides el párrafo 4...

[Estamos en alta mar, el hidroavión de la banda de "Mamma Aiuto" se aproxima hacia el barco y amara junto a él...]

JEFE M.A. (usando una bocina): ¡Detengan el barco o lo hundiremos!
NIñAS: ¡Van a secuestrarnos! ¡Piratas, piratas! ¡Van a secuestrarnos! ¡Van a secuestrarnos! ¡Son piratas del cielo!...

[En su guarida, Porco Rosso se pone en camino. Sube a la cabina de su hidroavión; haciendo girar la manivela del motor y presionando con el pie el mecanismo de ignición hasta poner la hélice en marcha. Una humareda sale por la válvula de escape del aparato...]

PORCO ROSSO (tosiendo): ¡Tendré que hacer que revisen el motor! (Se sienta y se coloca el cinturón de seguridad.)

[El hidroavión se pone en marcha. Tras presionar el regulador de potencia, Porco abandona su guarida a través de un corredor secreto y se eleva levantando una enorme tromba de espuma en el mar...]

[Por su parte, los de "Mamma Aiuto" se apresuran a cargar el botín en su hidroavión, incluidas las niñas...]

NIÑA #1: ¿Sois secuestradores?
PIRATA M.A.: Exacto.
NIÑA #2: ¿Y nosotras somos los rehenes?
PIRATA M.A.: Sí, así es.
NIÑA #3: Sois piratas del cielo, ¿verdad?
PIRATA M.A.: Eres muy lista.

[Pero las niñas no parecen estar muy preocupadas y se entretienen observando las figuras grabadas en las alas del hidroavión...]

NIÑAS: ¡Ah, una calavera! ¡Qué divertido!...
JEFE M.A.: ¡Venga, daos prisa! ¡Aún quedan muchas niñas!
PIRATA M.A. #2: ¡Hay quince!, ¿tenemos que llevárnoslas a todas?
JEFE M.A.: ¡Por supuesto que sí! ¡Que no se os escape ninguna!

[El hidroavión rojo llega al lugar del asalto...]

PORCO ROSSO: Demasiado tarde.

[En lo alto del puente de mando del barco, dos oficiales le hacen señales ópticas en código Morse y con banderas; mientras el resto de la tripulación forman una flecha en la cubierta para indicarle la dirección por la que han huido los piratas...]

CAPITÁN DEL BARCO (empleando una bocina): ¡Se han llevado a las niñas y el dinero de la nómina! ¡Por favor, ve tras ellos!

[Porco se aleja del barco en la dirección contraria a la que le habían indicado...]

PORCO ROSSO (revisando un pequeño mapa): A mi no me engañan, ya conozco sus estrategias. Pronto cambiarán de rumbo. ¡Son tan idiotas, que no volarán mucho más allá! ¡Seguro que se esconderán cerca de aquella isla!

[En eso, el hidroavión parece tener problemas...]

PORCO ROSSO: ¡Lo que faltaba! (Se posa sobre el mar.) ¡Dichoso motor! (Consigue que no se pare y vuelve a despegar.)

[El motor va perdiendo combustible...]

PORCO ROSSO: No aguantará mucho más. (Divisa un avión a lo lejos.) ¡Ya les tengo!

[Vira a la derecha y, con un picado, se dirige a su objetivo...]

PORCO ROSSO: ¡Estaba equivocado, sólo es un hidroavión turístico!

[El hidroavión es un biplano y bimotor con un gran corazón rosa incrustado en el timón de dirección de la cola; y además repleto de jovenzuelas...]

CHICAS PASAJERAS: ¡Eh!, ¡Mira! ¡Hola! ¡Hola, señor cerdo!...
PORCO ROSSO: ¡No deberíais venir a jugar por aquí!, ¡corréis el riesgo de que os secuestren!

[Les hace una señal con el pulgar y, con un par de acrobacias, se aleja del lugar...]

CHICAS PASAJERAS: ¡Oh, qué hidroavión tan bonito!...

[En el hidroavión de los "Mamma Aiuto" la situación se ha vuelto incontrolable. Las niñas no paran quietas un instante revolviéndolo todo...]

JEFE M.A.: ¡Ah, van a volverme loco! (Unas niñas entran en la cabina de pilotaje.) ¡Eh!, ¡fuera de aquí! ¡Callaos! ¡Haced el favor de callar! (A un subordinado.) ¡Eh, diles que me obedezcan!
PIRATA M.A.: ¡Por eso te hemos preguntado si teníamos que llevárnoslas a todas!

[Dos niñas suben al puesto de artillería de retaguardia...]

PIRATA ARTILLERO M.A.: Mirad un momento, pero está prohibido.
NIÑA #1: ¡Qué bonito! (Avista algo en la lejanía.) ¡Eh, mira!... ¡un avión rojo!
PIRATA ARTILLERO M.A.: ¡Eh!... ¿dónde?, ¡¿dónde?!
NIÑA #1: Estaba allí.
NIÑA #2: Es verdad.

[El hidroavión rojo se aproxima...]

PORCO ROSSO: ¡Ahora sí que les tengo!
NIÑAS #1, #2: ¡Ahí viene!
PIRATA ARTILLERO M.A.: ¡Es Porco Rosso! (Intenta dispararle con la ametralladora, pero una de las niñas se lo impide.)

[Porco Rosso abre fuego contra ellos, acertando en el motor e inutilizando una de las hélices...]

PIRATA ARTILLERO M.A.: ¡Eh?, ¡maldita sea!
NIÑA #1: ¡Se ha parado la hélice!
NIÑA #2: ¡Nos caeremos!
PIRATA ARTILLERO M.A.: ¡No os preocupéis, tenemos otro motor!
JEFE M.A. (desgañitándose): ¡Qué demonios está haciendo ese? ¡Venga, dispara! ¡Fuego!

[El pirata artillero dispara, pero Porco consigue esquivarlo volando a ras de mar...]

NIÑA #2: Va a ganar el avión rojo. (Al pirata.) ¡No le das, no le das!
PIRATA ARTILLERO M.A. (cambiando el cargador): ¡Cállate, niña!

[Los piratas de proa también abren fuego. Porco Rosso les hace señales ópticas en código Morse con un aparato...]

PIRATA M.A.: ¡Porco nos está haciendo señales! Dice: "Estáis acabados, piratas".
JEFE M.A.: ¡Tonterías! (Sigue disparándole desde su puesto.)

[Porco, virando a la izquierda, se sitúa detrás de ellos...]

PIRATA ARTILLERO M.A. (disparando): ¡Eh! ¡Se acerca!, ¡le tenemos encima!... ¡agachaos!

[Porco lo esquiva escondiéndose debajo de él...]

PIRATA ARTILLERO M.A.: ¿Dónde está?, ¿adónde ha ido?
NIÑA #2: Debajo de nosotros.

[El hidroavión de Porco reaparece de golpe...]

PIRATA ARTILLERO M.A.: ¡¡¡Uaaahh!!!

[Los disparos de Porco destruyen la parte izquierda de los estabilizadores y timones de cola de la aeronave enemiga, provocando que ésta se precipite al mar...]

NIÑAS #1, #2: ¡¡Aaah!! ¡Nos hundimos! ¡Nos hundimos!...
PIRATA ARTILLERO M.A.: ¡No nos hundiremos, esto es un hidroavión! ¡Eh!, ¡¡Oh, no!!... (En ese momento, la parte de cola se desprende del fuselaje y cae al agua.)

[Las niñas salen en tromba del interior del hidroavión, arrojándose al agua...]

NIÑAS: ¡Nos hundimos!...
JEFE M.A.: ¡Eh, cuidado! ¡No os tiréis al agua!
PIRATA ARTILLERO M.A.: ¡No nos hundimos!, ¡no saltéis!
JEFE M.A.: ¡Que no escapen! ¡Son nuestras rehenes!
NIÑA (saliendo por la cabina y dándole su sombrero a uno de los piratas): Tranquilos, no os preocupéis por nosotras. Sabemos nadar muy bien. (Se tira al agua.)
JEFE M.A.: ¡No es eso, no se trata de eso!...
OTRA NIÑA (lanzándose al agua desde la cabina): Hasta la vista.
PIRATA M.A. #1 (apuntando al cielo): Porco vuelve a hacernos señales: "Dadme mitad monedas de oro y a las rehenes, y haré la vista gorda"...
PORCO ROSSO: ... "Si no aceptáis el trato os mataré a todos".
PIRATA M.A. #1: Eso es lo que dice.
PIRATA M.A. #2: ¡La mitad del dinero?
JEFE M.A. (agarrando su fusil): ¡Callaos! ¡Ven aquí, lechón! ¡Juguemos una última partida!

[Porco dirige su ataque frontal volando a ras de mar. El jefe de los "Mamma Aiuto", subido en lo alto de la cabina de pilotaje, empuña su arma y se dispone a abrir fuego...]

JEFE M.A.: ¡Toma! (Aprieta el gatillo.) ¡Eh!, ¿qué pasa?... ¡Se ha encasquillado!
PIRATA M.A. #1 (sacando el pañuelo): ¡Nos rendimos!
PIRATA M.A. #2 (agitando una tela blanca): ¡Nos rendimos! ¡Nos rendimos!...

[Porco Rosso pasa por encima de ellos sin atacarles...]

[Instantes más tarde, las niñas, subidas en un enorme flotador rojo, se despiden de los piratas...]

NIÑAS: ¡Adiós!, ¡adiós! ¡Hasta la vista!...
PIRATAS M.A.: ¡Adiós!, ¡adiós!...
PIRATA M.A. #1 (ayudando al jefe con el motor): Al menos nos queda dinero para reparar el avión.
JEFE M.A.: ¡Idiota! ¡Tienes que ser más ambicioso!

[Ambas partes se separan, quedándose las niñas con Porco...]

NIÑAS: ¡Adiós!, ¡adiós! ¡Hasta la vista!...
PIRATAS M.A.: ¡Adiós!, ¡adiós!...

[Ahora es el pobre hidroavión de Porco el que sirve como plataforma de diversión para las ruidosas niñas...]

PORCO ROSSO (ajustando el motor): Niñas, ¿queréis estaros quietas! Tú, no toques eso: ¡qué se puede romper! ¡Cuidado!, ¡no os acerquéis a la hélice!...
NIÑA: Tengo pipí.
PORCO ROSSO: ¡Que tienes pipí! ¡Pues hazlo allí!...

[En el restaurante del Hotel Adriano, los piratas comentan los últimos acontecimientos...]

PIRATA #1 (leyendo el periódico): "Porcellino Rosso vuelve a cantar victoria." (Ver nota 8.)
PIRATA #2: Seguro que hoy no vendrá por aquí la banda de "Mamma Aiuto".
PIRATA #1 (estrujando el diario): ¡Maldito cazarrecompensas! ¡No es más que un fanfarrón! (Dirigiendo su mirada hacia otro hombre.) Así que... dices que el joven es americano.
PIRATA #3: ¡Es una vergüenza que un piloto de hidroavión necesite la ayuda de un americano!
REPRESENTANTE DE CURTIS: Escuchad: su abuela era italiana por parte de abuelo paterno. En cualquier caso, es preciso hacer algo contra Porco. Nos causa muchos problemas.
PIRATA #4: ¡Un 10% me parece un abuso!

[Donald Curtis, el americano, les reclama silencio. La gran Gina, engalanada con un vestido de noche púrpura de generoso escote y con enormes pendientes dorados en forma de gong, se dispone a cantar "Le Temps des Cerises"...] (Ver nota 9.)

PIRATA #5: Tiene razón. Un 10% es mucho.
CURTIS (contemplando a Gina): Es maravillosa...
PIRATA #1: Ya lo negociaremos.

[Afuera está anocheciendo, y Porco, habiéndose librado ya de las pequeñas, se encamina hacia el Hotel Adriano. En las tranquilas aguas del Adriático, surcadas por barcos veleros, el Savoia S.21 de Porco amara lentamente hacia su objetivo. Un gran faro coronando el majestuoso edificio iluminado y luces de neón rojas anunciando el nombre del establecimiento le dan la bienvenida. Un trabajador del hotel le ayuda a detener el hidroavión justo al lado del muelle. Tras desembarcar, Porco le da una propina y, mientras enciende un cigarrillo, permanece de pie observando otro hidroavión allí detenido. Momentos después prosigue su camino...]

[En el interior, la clientela contempla ensimismada la actuación de Gina. Porco entra en el restaurante bajando por la escalera...]

PIRATA #6 (a otro pirata en voz baja): Ahí está.
PIRATA #1: ¡Maldito cerdo fanfarrón!
PIRATA #4: ¡Fijaos, se da unos humos!

[Curtis les vuelve a reclamar silencio...]

PORCO ROSSO (al barman): Lo de siempre.

[Allí tenemos a Porco, medio apoyado en la barra del bar mientras el barman le sirve medio vaso. De repente, dos periodistas (reportero y fotógrafo) se acercan a él...]

REPORTERO: ¡Señor Porco Rosso! Soy corresponsal de la agencia Nebuccio [sic]. Hoy ha realizado otra gran proeza. Seguro que después de ésta el "Mamma Aiuto" no volverá a ser el que era. Si continúa como hasta ahora, pronto habrá conseguido más recompensas que el año pasado...

[Curtis, enfadado por semejante alboroto, se levanta y agarrándolos por el cuello de sus chaquetas se los lleva en volandas hacia una mesa vacía...]

REPORTERO: ¡Eh, déjeme! Pero... ¡qué se ha creído? (Curtis los sienta en un par de sillas.) ¡Eh! ¡Aah!...
CURTIS: ¡Callaos y escuchad la canción!

[El americano se reúne con Porco en la barra del bar; aplaudiendo a Gina por su gran actuación...]

CURTIS: Es una mujer maravillosa. Madame Gina del Hotel Adriano es muy famosa entre los pilotos de hidroavión del país. Tanto piratas del aire como cazarrecompensas están a sus pies.
PORCO ROSSO: ¿Es tuyo el Hosquish [sic] que hay fuera?
CURTIS: Sí, lo llamo serpiente de cascabel. Es mi amuleto: me trae suerte.
PORCO ROSSO (sacando otro cigarrillo): ¿Es el hidroavión que ha ganado dos años seguidos la Copa de Schneider? (Ver nota 10.)
CURTIS: Y no sólo es muy veloz, sabe comportarse en la guerra. Me han dicho que por estos alrededores hay un cerdo muy famoso llamado Porco Rosso.
PORCO ROSSO (encendiendo el cigarrillo): Si quieres trabajar con los piratas del aire ve con pies de plomo, son un atajo de pelagatos; y como no se lavan nunca: apestan.
CURTIS (riéndose): Ya lo sé.

[Los piratas, allí sentados, escuchan sus palabras...]

PIRATAS (indignados): ¡¿Qué ha dicho?!
PIRATA #1: ¡Ven aquí si eres valiente!
GINA (acercándose a la mesa de los piratas): ¿A qué se debe que os hayáis reunido todos? Seguro que os traéis algo entre manos.
PIRATA #4: Exacto.
GINA: Me alegro de que hayáis venido, pero aquí está prohibido jugar a la guerra.
PIRATA #7: No te preocupes Gina, no trabajaremos a menos de 50 kilómetros de aquí.
PIRATA #4: Tenemos buenas relaciones con Porco, ¿verdad? (Su compañero asiente.)
GINA: Así me gusta chicos.

[Porco y Curtis contemplan la escena...]

CURTIS (a Porco): Hasta la vista. (Se acerca a Gina, arrodillándose ante ella para besarle la mano.) ¡Tenía muchas ganas de verte! (Los piratas, enfurecidos, le increpan por su interrupción.)

[Porco abandona la barra, pasando por entre las mesas...]

SEÑORITA #1: ¡Ven Porco, cuéntanos algo!
SEÑORITA #2: ¡Sí!
PORCO ROSSO (susurrándole al oído): Cuando nos quedemos a solas.

[En un rincón apartado del restaurante, rodeado de cuadros, nuestro héroe satisface su apetito...]

GINA (sentándose junto a Porco): ¡Qué curioso es ese americano! En cuanto me ha visto me ha pedido que me case con él. Le he tenido que explicar que me casé tres veces con pilotos de hidroaviación: que mi primer marido murió en la guerra, el segundo en el Atlántico y el tercero ha muerto en Asia.
PORCO ROSSO: ¿Ya sabes la noticia?
GINA: Lo he sabido hoy mismo. Han encontrado los restos del avión en la selva de Bengala. (Porco le llena una copa de vino.) Le he esperado durante tres años, ya no me quedan lágrimas.
PORCO ROSSO: Siempre mueren los buenos. ¡Por la amistad! (Alzan las copas.)
GINA: Gracias, Marco, por estar a mi lado cuando te necesito. Ahora tú eres el único amigo de verdad que me queda.
PORCO ROSSO (encendiendo un cigarrillo): Sólo hay una cosa que no me gusta de este bar: ¡que no quiten aquella fotografía! (Ver nota 11.)
GINA: Pues no dejaré que la toques. Es la única fotografía que conservamos de cuando eras una persona. Me pregunto si no habrá un modo de deshacer el hechizo que te transformó.

[En plena noche, Curtis se marcha del Hotel Adriano a bordo de su hidroavión. Porco, alertado por el ruido, abre una de las ventanas...]

PORCO ROSSO: Ese americano tiene muy buenas manos...

[Al día siguiente, una pequeña embarcación de vapor (de nombre "Alcione") lleva a Porco desde el Hotel Adriano hasta tierra firme. Viste un elegante traje y sombrero blancos. A su llegada, pasa junto a una pareja de milicianos fascistas perfectamente uniformados...] (Ver nota 12.)

MILICIANO FASCISTA (a su compañero): ¿Has visto a ese tipo? Tiene un aspecto muy extraño.

[En la ciudad, grandes banderas ondean en los edificios y muchas personas portan brazaletes con los colores de las enseñas (azul oscuro y verde). Después de cruzar una transitada avenida, Porco entra en el banco...]

CAJERO (entregándole diversos fajos de billetes): Le envidio. Le aseguro que me gustaría ganar tanto dinero como usted.
PORCO ROSSO (dejando un fajo sobre el mostrador): Para la letra de este mes.
CAJERO: El crédito del hidroavión ya está amortizado. Claro que si le sobra el dinero: ¿qué le parecería comprar bonos para la patria? ¡Por el bien del pueblo!
PORCO ROSSO: Lo lamento, pero eso son cosas de los hombres.

[En la calle, una multitud presencia un desfile militar. Pero Porco no tiene tiempo para festejos y se dirige a una vieja armería. Una ametralladora nueva le espera sobre el mostrador...]

JOVEN APRENDIZ: Bienvenido, señor Porco Rosso. Ya está.
PORCO ROSSO: Dame también 60 balas.
JOVEN APRENDIZ: Bien.
PORCO ROSSO (examinando el arma): Una gran celebración ahí fuera.
ARMERO: ¿Tú crees? Si eso sigue adelante lo pagaremos caro: también vosotros estaréis pronto fuera de la ley.
PORCO ROSSO: Los cerdos no tienen país ni ley.
ARMERO (riéndose): Es verdad, y nosotros tampoco.
JOVEN APRENDIZ: ¿Sólo lo de siempre? Nos acaba de llegar una partida de bombas que le podría interesar.
PORCO ROSSO (pagándole): Muchacho, no tengo intención de participar en ninguna guerra. ¡Hasta la vista!
JOVEN APRENDIZ: ¡Hasta la vista! (Guarda el dinero.) Oiga, patrón, ¿cuál es la diferencia entre un soldado y un cazarrecompensas?
ARMERO: ¿Diferencia? ¡Pues que los que ganan la guerra son malos y los que cazan recompensas son unos pobres idiotas! (Se ríe.)

[Nos volvemos a encontrar con la banda de "Mamma Aiuto"...]

JEFE M.A.: Un pirata con el avión hipotecado, ¡qué vergüenza!
PIRATA M.A. #1: Era la única solución: la reparación nos ha causado muchos gastos.
PIRATA M.A. #2: ¡Mirad, todo el gremio de piratas!

[Una pléyade de hidroaviones piratas de todos los colores surcan los cielos junto a ellos...]

JEFE M.A.: ¡Maldición!, ¡me revienta que tengamos que unirnos a toda esta pandilla de idiotas!
PIRATA M.A. #1: Sí, y todo por culpa de ese cerdo.
JEFE PIRATA NAVE #1: ¡Fijaos en Mamma Aiuto!, ¡no tiene dinero ni para la pintura! ¡Qué desastre de avión! (La parte de cola del hidroavión de "Mamma Aiuto" no está pintada.) Bien, supongo que ya estamos todos. ¿Cómo van las cosas ahí detrás? ¿Ha llegado el americano?
PIRATA ARTILLERO NAVE #1: Está volando contra el sol, como recomiendan los manuales.

[Los piratas se hacen señales ópticas en código Morse...]

JEFE PIRATA NAVE #2: He encontrado una estela: ¡es el Reina del Mediterráneo!
PIRATA M.A. #1: ¿Hemos de asaltar aquel barco tan grande!
JEFE M.A.: ¿Y para qué te crees que nos hemos unido todos? ¡Papanatas!
PIRATA ARTILLERO NAVE #3: Nuestro motor falla. Atacad primero. Nosotros os cubrimos.
JEFE PIRATA NAVE #4: ¡Eres un caradura!, ¡tenéis que seguir el plan previsto!
JEFE PIRATA NAVE #5: Supongo que iremos a medias en cuanto a los desperfectos, ¿no?
JEFE PIRATA NAVE #2: ¡Aquí cada uno se paga lo suyo! ¿Os habéis creído que esto es un juego de niños o qué?
JEFE PIRATA NAVE #5: ¿Las bombas también se las tiene que pagar cada uno?
JEFE PIRATA NAVE #2: ¡Claro que sí!
PIRATA M.A. #1: ¡No hemos hablado de todo eso!
PIRATA ARTILLERO NAVE #3: ¡Nuestro motor falla!, ¡motor falla!...
JEFE PIRATA NAVE #4: ¡Tacaño!
JEFE PIRATA NAVE #5: ¡Si los gastos no son a medias yo me largo!
JEFE M.A.: ¡Callaos! ¡Ya estoy hasta las narices! (Abre fuego a discreción.)

[Parece que hay un gran revuelo en el buque transatlántico...]

MEGAFONÍA DEL BARCO: "Atención, señores pasajeros. Los piratas del aire amenazan con atacar nuestro barco, pero no deben tener ningún miedo. Como verán, este barco está provisto de una escolta formada por dos magníficos hidroaviones de combate; y en sus cabinas, dos valerosos pilotos: El capitán Maraca..."
CAPITÁN MARACA (saludando al público): ¡Eh, hola a todos!
MEGAFONÍA DEL BARCO: "... y el teniente Visconti: ¡el lobo del Tíber!"
TENIENTE VISCONTI: ¡Les ganaremos!

[Ambos pilotos, aclamados por los viajeros, despliegan las alas de sus aparatos y despegan desde la proa del transatlántico a través de un raíl metálico...]

JEFE PIRATA NAVE #6: ¡Por todos los diablos! ¡Llevan escolta!
PIRATA NAVE #6: ¡No nos lo habían dicho!

[Presa del pánico, los piratas rompen el orden que hasta entonces habían seguido...]

CURTIS: ¡Oh, madre mía! Esto va a ser: "¡sálvese quien pueda!".
JEFE PIRATA NAVE #5 (viendo venir a uno de los escoltas): ¡No te acerques tanto! ¡¡¡Curtis!!!
CURTIS (lanzándose en picado contra el enemigo): ¡¡¡Allá voy!!!

[Ajeno a tanto alboroto y a salvo en su guarida, Porco Rosso intenta reparar su querido Savoia S.21...]

PORCO ROSSO: ¡Este hidroavión está en las últimas! (Se limpia las manos de grasa.) Pero tengo que llevarlo hasta Milán como sea.

[Se sirve medio vaso de vino, enciende la radio y se echa un rato en la tumbona a descansar...]

RADIO: "Dos aviones han sido abatidos, pero los pilotos han podido saltar en paracaídas. La banda de piratas del aire se ha apoderado de todos los objetos de valor del barco y ha dejado el siguiente mensaje..." (Aparece una secuencia de los piratas y Curtis con el botín obtenido.)
JEFE M.A. (en mensaje grabado): ¡Ahora te toca a ti!
RESTO PIRATAS (en mensaje grabado): ¡Sal a la luz, cerdo!
RADIO: "Repetimos el mensaje: '¡Ahora te toca a ti, cerdo!'. Con respecto al ataque que se ha producido..."
PORCO ROSSO (apagando la radio): Esta sí que es buena; ¡majaderos! (Se ríe a carcajadas.)

[Al rato, ya se ha puesto el traje de piloto y tiene el equipaje a punto...]

PORCO ROSSO: Lo siento, estoy de vacaciones. (Empujando el Savoia S.21 hacia el agua.) Sábanas blancas, mujeres bonitas... (Subido ya en el hidroavión.) Venga motorcito, ¡a ver si aguantas hasta Milán! (Despega.)

[El cielo está algo encapotado...]

PORCO ROSSO: ¡Vaya, ahora ha cambiado el tiempo! Tendré que volar bajo las nubes. (Desciende.)

[El hidroavión de Porco sobrevuela el mar a poca altura, por debajo de nubarrones negros por entre los que se filtran los rayos del sol...]

PORCO ROSSO (dándole al regulador del motor): ¡Venga, aguanta un poco más! ¡Muy bien! ¡Así me gusta! ¡Buen muchacho!

[A lo lejos, un hidroavión se aproxima por la retaguardia a toda velocidad...]

CURTIS: ¡¡¡Porco!!! (Éste reacciona e intenta esquivarlo.) ¡Luchemos en igualdad de condiciones!
PORCO ROSSO: ¡Ahora no estoy para esas cosas! (Intenta dejarlo atrás camuflándose entre las nubes.)
CURTIS: ¡No huyas, cobarde!, ¡o se lo diré a todo el mundo!...
PORCO ROSSO: ¡Ya nos veremos las caras otro día! (Se ríe.) ¡Diantre, he salido de las nubes! (El motor se detiene.) ¡Maldición!
CURTIS: ¡Le he dado!
PORCO ROSSO: ¡No han sido tus balas! El motor no funciona.

[Aprovechando la indefensión de Porco, Curtis abre fuego y derriba a su enemigo, quien desaparece precipitándose entre las nubes...]

CURTIS: ¡Fantástico! ¡Ahora si que voy a ser muy famoso!, ¡yujuuu! (Rastreando la zona.) Aunque si vuelvo con las manos vacías... nadie me creerá. Necesito una prueba... (Divisa algo en el mar.) ¡Ya la tengo!

[Amara el hidroavión y recoge una pieza del fuselaje que flotaba en el agua...]

CURTIS (examinándola): Este maldito rojo... sí, es suyo. Se lo regalaré a mi mamá, que está en Alabama. (Le da un beso.)

[Acto seguido, embarca en su hidroavión y se aleja de la zona. Al momento, Porco aparece entre los arbustos de un pequeño islote cercano. Su Savoia S.21 está totalmente destrozado...]

[Días más tarde en el Hotel Adriano, Gina se dispone a partir hacia tierra firme en el "Alcione"...]

GINA (al patrón): ¡Dese prisa, por favor! (Sube a la embarcación.)
BOTONES (corriendo hacia el muelle): ¡Señora!... ¡Señora! ¡Teléfono! ¡Está vivo; sano y salvo!
GINA: ¡Eh? (Salta desde la cubierta al embarcadero.)
BOTONES: Coja el teléfono en recepción. (Llamando al patrón con aspavientos.) ¡Eh! ¡Eh!...
GINA (al teléfono): ¡Marco!, ¿eres tú?, ¿estás bien? ¡Precisamente ahora iba a salir a buscarte! (Tranquilizándose.) ¡Menos mal!
PORCO ROSSO: He perdido unos cuantos quilos. He estado dos días en una isla desierta, ahora me voy a Milán a reparar el hidroavión. Si el americano va por el hotel dile que ya nos veremos las caras en otra ocasión.
GINA (enojada): ¡¿Marco, te has creído que soy un tablón de anuncios?! ¡Qué poca consideración! ¡Vosotros, los pilotos de hidroaviación, creéis que las mujeres hemos nacido para estar a vuestro servicio! (Calmándose.) Marco, me temo que un día harán contigo cerdo asado, y no quisiera tener que ir a un funeral así.
PORCO ROSSO: Un cerdo que no vuela sólo es un cerdo.
GINA (colgando): ¡Infeliz!

[Porco fleta una embarcación de vapor para transportar su hidroavión a tierra. Allí, a bordo del vagón plataforma de cola de un tren de carga, lo traslada hacia Milán...]

PORCO ROSSO (leyendo el periódico): "Las 'alas rojas' se han roto. ¿Porco Rosso está vivo o muerto?" (Ver nota 13.)

[En plena noche, Porco, portando su hidroavión en un camión semirremolque, llega a los talleres "Piccolo S.P.A". El viejo Piccolo sale a su encuentro mientras su nieta Fio abre los portones del cobertizo...]

PICCOLO: Te esperaba, Porco. Me imaginaba que vendrías esta noche.
PORCO ROSSO: Tengo otro trabajito para ti. (Baja del camión.)
PICCOLO: ¡Uy, madre mía! ¡Parece muy destrozado! Créeme: sería más sencillo construir uno nuevo.
PORCO ROSSO: Prefiero arreglar éste.
PICCOLO: Te entiendo, te entiendo.
FIO (subiendo a la cabina del camión): ¡Apartaos! Tengo que hacer marcha atrás.
PORCO ROSSO: ¿Quién es esa muchacha tan avispada?
PICCOLO: Es mi nieta, antes vivía en América.

[La pelirroja Fio introduce el camión en el cobertizo...]

PICCOLO: Atrás, atrás... un poco más.
FIO (descubriendo la lona del hidroavión): ¡Oh, qué avión tan bonito!, ¡es realmente fantástico! Tiene una línea perfecta.
PICCOLO: Hoy en día ya no quedan artesanos que sepan hacer máquinas como esta.
PORCO ROSSO: No se parece en nada. (Piccolo le mira.) ¿De veras es tu nieta esa muchacha?
PICCOLO (mirándole de reojo): No intentes nada.
PORCO ROSSO: ¡Eh?
PICCOLO: Fio, ¡ocúpate de eso! (Porco y él se marchan mientras su nieta prepara la grúa para descargar el hidroavión.)
FIO: ¡De acuerdo!

[A través de un pasillo, Piccolo y Porco se dirigen a otra estancia...]

PORCO ROSSO: Necesito quince caballos más de potencia para ganar a Curtis.
PICCOLO: Ese Curtis... (Abriendo una puerta.) Me acuerdo muy bien de él. (Enciende la luz y se adentran en el cuarto.) ¿Qué te parece?
PORCO ROSSO (examinándolo): ¡Caramba, es un Folgore! (Ver nota 14.)
PICCOLO: Sí, y no hagas preguntas. El hidroavión que llevaba este motor perdió la final de la Copa de Schneider en 1925 contra Curtis. Pero no fue culpa del motor: perdió porque el mecánico era malo. (Se ríe.) ¡Me hierve la sangre!
PORCO ROSSO: No hagas ningún trucaje, es muy delicado y no lo necesito para ninguna carrera.
PICCOLO: De acuerdo, Porco. (Se marchan.) Aunque en Asia a eso lo llamarían: "predicar a Buda". (Apaga la luz y cierra la puerta.)

[En el despacho de Piccolo, el viejo mecánico echa cuentas rodeado de una montaña de billetes...]

PORCO ROSSO: Te he traído todo el dinero que tenía.
PICCOLO: Hoy en día un billete de estos tiene el mismo valor que un papelote cogido de la papelera. Vacíate los bolsillos: aún falta para la hélice y la pintura.
PORCO ROSSO: ¡No puedo, necesito algún dinero para pagar el hotel y la comida!
PICCOLO: Puedes dormir aquí, te haré un buen precio con la comida incluida.
PORCO ROSSO (sacándose otro fajo del bolsillo): Aún no he visto a ninguno de tus hijos, ¿están bien?
PICCOLO: Se han ido a trabajar fuera.
PORCO ROSSO: ¿Y quién hará los planos del hidroavión?
PICCOLO: Los hará Fio.
PORCO ROSSO: ¡¡Fio!! Los planos, ¡¿una chica?!
PICCOLO: Sí, ya sé que es muy joven, pero mi nieta Fio tiene algo que no tienen mis hijos. (Alza la vista.)
PORCO ROSSO (puesto en pie): Lo siento, abuelo; pero a pesar de la amistad que nos une, prefiero encargarle el trabajo a otro taller. (Empieza a meter los fajos de billetes en su cartera.)
FIO (entrando con una manta bajo el brazo): ¡Espera! (Se acerca a Porco.) ¿Te da miedo porque soy muy joven, o porque soy una mujer?
PORCO ROSSO: Por ambas cosas, señorita.
FIO: Claro, es natural. (Pensando.) Veamos: ¿qué crees que hay que tener para ser un buen piloto? ¿Experiencia?
PORCO ROSSO: No, hay que tener inspiración.
FIO: Suerte que no me has dicho que hacía falta experiencia. Mi abuelo me explicó una vez que tu vuelo en solitario era de los más rápidos que había visto nunca. También me dijo que eras muy buen piloto.
PORCO ROSSO: Eso era en 1910, cuando yo tenía 17 años.
FIO: ¡17 años! ¡Los que tengo yo ahora! Claro que no puedo dejar de ser mujer: ¡déjame hacerte los planos, tenemos los viejos! Además, si no quedas contento no tendrás que pagar, ¿verdad, abuelo?
PICCOLO: Es mi nieta; sé que lo hará bien. Además, yo empecé a desmontar motores cuando tenía 12 años.
FIO (entregándole la manta): Hoy dormirás aquí. Mañana te prepararé una cama, el desayuno es a las siete y dispones de agua caliente. (Sale del despacho.) ¡Buenas noches!
PICCOLO (volviendo a sacar el dinero de la cartera de Porco): Falta dinero, pero como somos amigos desde hace muchos años ya me lo pagarás.

[Amanece un nuevo día. Una escuadra de hidroaviones sobrevuela el centro industrial de Milán mientras los obreros se dirigen a sus puestos de trabajo. Porco termina de asearse y Fio, sentada delante de un gran tablero de dibujo, añade los últimos retoques al diseño del nuevo hidroavión...]

FIO (bostezando): ¡Hola, buenos días! ¿Has dormido bien?
PORCO ROSSO: ¿Tú no has dormido nada?
FIO: ¿Qué te parece? Sólo es un esbozo. Quiero mantener el fuselaje del viejo y modificar las alas; de este modo, podríamos ganar cinco nudos. ¡Los planos del viejo son increíbles! (Examinando un bloc de notas.) ¡El carenado de las alas es de madera¡, ¡y los cálculos extraordinarios! Los que lo diseñaron y construyeron debían conocer muy bien la madera.
PORCO ROSSO: Ya.
FIO: Me he emocionado.
PORCO ROSSO: Sólo se llegó a construir un hidroavión como ese porque tenía fama de peligroso. (Enciende un cigarrillo.) Estaba en un almacén, cubierto de polvo.
FIO: ¡No me extraña! No comprendo como puede salir del agua teniendo una forma tan exagerada.
PORCO ROSSO: Tiene dificultades en el despegue y en el amaraje, pero cuando coge velocidad es muy estable. (Apuntando al dibujo.) Considero que tendrías que añadir medio grado más a la inclinación de las alas. En cuanto al resto, ya está bien así.
FIO: Entonces, ¿me dejas hacerlo? ¡Gracias! ¡Pondré los cinco sentidos!
PORCO ROSSO: Pero con una condición: no más noches en blanco. Porque el no dormir es el principal enemigo del trabajo bien hecho. Además, también es malo para la belleza.
FIO (guiñándole el ojo): ¡Trato hecho! De todos modos, el corazón me latía con tanta fuerza que no hubiera podido dormir. Estaba tan ilusionada con este trabajo que me daba miedo que no me dejases hacerlo. ¡Qué contenta estoy! ¡Preparé café! (Sale de la habitación.)
PORCO ROSSO: Y a mí me da miedo que quiera diseñar todo el hidroavión ella sola.

[En la calle, las mujeres entran en los talleres. Piccolo, sentado en su despacho, va anotando las entradas y presentándoselas a Porco Rosso...]

PICCOLO: Mi sobrina Mónica es delineante.
MÓNICA (dándole la mano): Mucho gusto.
PORCO ROSSO: Encantado.
PICCOLO: Silvina, la mujer de mi sobrino, hará los acabados. Y las hijas de mi primo: Sofía, Laura, Constance y Valentina. Giliora, la hermana de Fio. ¡Sandra!, ¿tú también has venido? Es mi prima. Marietta, ¡te has convertido en una mujer preciosa!... y mis nueras: María, Tina, Ana y Miretta, su hermana pequeña. (En la cola esperan tres ancianas.)
ABUELA: ¡Porcellino!
PORCO ROSSO (abrazándola): ¡Abuela! Todavía no te ha llegado la hora, ¿eh?
ABUELA (riéndose): ¡Cielo santo! Tú te has convertido en un buen mozo.
PORCO ROSSO (ríe también): ¿Vosotras también venís a trabajar?
ABUELA (asintiendo): Quiero darle algún dinero a mi bisnieto. (Vuelve a reírse.)
PORCO ROSSO: ¡Es asombroso, no hay ningún hombre!
PICCOLO: Cierto.

[Entre todas preparan una gran mesa para el almuerzo...]

PORCO ROSSO: ¿Todas pertenecen a tu familia?
PICCOLO: Sí. Ahora no hay trabajo; todos los hombres se han tenido que ir a trabajar fuera de aquí. (Porco y él se sientan a la mesa mientras Fio les sirve unos platos de espaguetis.)
PORCO ROSSO: Sí, hay una crisis mundial.
PICCOLO: No te preocupes por el hidroavión. Ellas no lo hacen nada mal: son trabajadoras y pacientes.
PORCO ROSSO (atándose una servilleta al cuello): No olvides que no se trata de hacer pasteles. (Se dispone a comer, pero se percata de que todo el mundo se apresta a rezar y deja el tenedor en el plato.)
PICCOLO (en voz baja): Padre nuestro, que estás en los cielos. Tú que le has dado pan y trabajo a este taller que se tambaleaba, bendice estos alimentos; y perdónanos por fabricar hidroaviones de guerra con las manos de nuestras mujeres. (Fio le guiña el ojo a Porco.)
TODAS LAS MUJERES: Amén.
PICCOLO (llenando el vaso de Porco y el suyo): Venga: a comer, ¡que todavía nos queda mucho trabajo por hacer! (Se ríe.)

[Acabada la comida, Piccolo y Porco prueban el motor Folgore en uno de los cobertizos. El estruendo provocado por la hélice del aparato es tan intenso que amenaza con hacer saltar las cubiertas del tejado...]

PICCOLO: ¿Oyes como ruge? ¡Este motor es ideal! (Incrementa la potencia.) ¡He aumentado las revoluciones! (El ruido es ensordecedor.)
PORCO ROSSO: ¡Me temo que si no lo paras la barraca saldrá volando!
PICCOLO: ¡Curtis no podrá competir con esta maravilla! (Al final, medio tejado salta por los aires.)

[Dentro del taller y a las órdenes de Fio, las mujeres trabajan en la construcción del hidroavión en perfecta sincronización: sierran, laminan, sueldan, pulen, taladran, clavan...]

[Porco y Piccolo esperan pacientemente en el despacho...]

PICCOLO (examinando unos diseños de Fio): Sí, esta muy bien ideado.
FIO: ¿Verdad? ¡Déjamelo hacer!
PICCOLO: No lo sé... Fio, esto resultará muy caro... y ya hemos sobrepasado el presupuesto que habíamos previsto en un principio. (Mirando de reojo a Porco.) La decisión es suya...
FIO: Porco...
PORCO ROSSO (pensando): Por favor, ¡deja de mirarme de ese modo! ¡Haz lo que quieras!
FIO: ¡Bravo! (Recoge los planos.) ¡Tengo que ir al taller en seguida, están esperando una respuesta! ¡Te quiero, Porco! (Cierra la puerta.)
PICCOLO: Resistiré tres meses como pueda.
PORCO ROSSO: Pues yo haré de pirata para pagarte.
PICCOLO: Es una chica estupenda... pero no te líes.
PORCO ROSSO: Yo ya no soy el que era: he cambiado.

[Siendo ya de noche, Porco sale fuera a tomar el aire cerca del río y contempla desde el exterior como Fio sigue trabajando en sus diseños. Arroja el cigarrillo al agua y regresa al interior...]

[Nuevo día de trabajo en los talleres Piccolo. Las alas del hidroavión van tomando forma. El viejo patrón y su nieta Fio se encargan de colocar el flamante motor; por su parte, una de las ancianas aplica pintura roja con un pulverizador en las partes terminadas de la nave. ¿Y qué hace Porco? Pues, allí le tenemos sentado: ¡meciendo la cuna de una criatura!...]

[Al anochecer y antes de irse a dormir, Fio le da los últimos retoques a los alerones del hidroavión...]

[Al día siguiente en un cine de Milán, medio camuflado en la platea semivacía y atiborrándose de frutos secos, Porco pasa el rato viendo una proyección muda de dibujos animados en blanco y negro. Un hombre uniformado se sienta a su lado...] (Ver nota 15.)

PORCO ROSSO: Ya eres comandante; has triunfado, Ferrari.
FERRARI: ¿Has perdido el juicio?, ¿por qué has vuelto?
PORCO ROSSO: Perdona, pero yo voy a donde quiero.
FERRARI: Esta vez las autoridades no te dejarán escapar, ¿te ha seguido alguien?
PORCO ROSSO: Sí, pero le he despistado.
FERRARI: Si llegan a enterarse de que andas por aquí, dictarán una orden de detención contra ti; pueden acusarte de dos cosas: actividades contra la nación, y entrar sin permiso. (Porco se ríe.) No creo que sea para tomárselo a risa. Además, te confiscarán el hidroavión de combate.
PORCO ROSSO: ¡Qué película más mala!
FERRARI: Marco, tienes que reintegrarte al Cuerpo del Aire. Si lo haces nosotros te ayudaremos, ¡de veras!
PORCO ROSSO: No, prefiero ser un cerdo a ser un fascista.
FERRARI (cogiéndole el cucurucho de frutos secos): ¡Los aventureros han pasado a la historia! Ahora volamos por cuenta de la nación, no de cualquiera que nos contrate.
PORCO ROSSO: Yo sólo vuelo por mi cuenta y riesgo.
FERRARI: Por mucho que vuele, un cerdo siempre será un cerdo.
PORCO ROSSO: Gracias, Ferrari. Recuerdos a todos.
FERRARI: Esta película es muy buena. Ten cuidado, ellos no tienen ningún interés en llevar a juicio a un cerdo. (Le devuelve el cartón vacío.) ¡Adiós, camarada! (Se marcha.)

[A la salida del cine y mientras caminaba a solas por la calle, un viejo camión semirremolque se detiene cerca de Porco...]

FIO (haciéndole señas): Porco, ¿quieres subir? (Porco corre hacia el vehículo.)
PORCO ROSSO (subiendo al asiento del conductor): ¡Ah, qué suerte! (Reinician la marcha.)
FIO: He alquilado este camión para llevar el hidroavión al lago. ¡Al fin una prueba de vuelo!
PORCO ROSSO: No haremos ninguna prueba, tengo que irme en seguida.
FIO: Pero ¿qué tonterías dices? ¡No te lo puedo entregar sin probarlo antes! ¡Necesitaremos todo un día para desmontarlo y llevarlo hasta el lago!
PORCO ROSSO: No hay tiempo. Fio, mira atrás disimuladamente; ¡despacio! (Un coche negro les sigue.) ¡Son de la policía secreta fascista! ¡Te han seguido! (Ver nota 16.)
FIO: ¡¿Me han seguido?! ¿Por qué?
PORCO ROSSO: Yo he conseguido despistarles antes; debes tener en cuenta que has construido mi hidroavión.
FIO: O sea que en definitiva, ¿eres un espía, no?
PORCO ROSSO (riéndose): ¿Un espía? ¡No, nada de eso! El trabajo de espía es para los chupatintas.
FIO: Entonces, si sólo eres un héroe de guerra... ¡No lo entiendo! Si no has hecho nada, ¿por qué te siguen?
PORCO ROSSO: No sé, yo tampoco lo entiendo. (Con un golpe de volante intenta dejarlos atrás.) ¡Oh, no!, ¡no es por aquí!...

[Porco, viendo que no ha tomado la dirección adecuada, hace girar el camión sobre su eje con una hábil maniobra. Abre gas y viendo venir frontalmente a sus perseguidores, los esquiva dejándolos atrás, empotrándose estos contra la fachada de una casa...]

FIO: ¡Tienes que haber hecho algo para que te persigan!
PORCO ROSSO: Ahora, manos a la obra.

[Al alba del siguiente día, varios espías toman posiciones alrededor de los talleres Piccolo. Las ancianas prestan atención a sus movimientos mientras el resto pone a punto el hidroavión...]

PICCOLO (a Porco): Ya puedes volar cuando quieras.
ABUELA: Hay dos hombres vigilando la parte de atrás, y otros tres delante. ¡Qué emocionante! (Se ríe.)
PICCOLO: Abuela, ¡qué ahora no estamos para emociones!

[Porco se sorprende al ver a Fio vestida con indumentaria de piloto...]

FIO: Lista.
MADRE DE FIO (entregándole una maleta): Ten mucho cuidado.
FIO: Gracias.

[Llevándose también una caja de herramientas, se acerca al hidroavión. Deja el equipaje sobre la parte de proa del aparato y empieza a levantar una cubierta del fuselaje...]

PORCO ROSSO: Fio, ¿a qué estás jugando?
FIO: Iré contigo, ¿puedes esperarme cinco minutos, por favor?
PORCO ROSSO: ¡Este asunto no puedes tomártelo a broma! ¡No sabes lo que dices!
FIO (reclamándole silencio): No hables tan alto: te van a oír.
PORCO ROSSO: Fio, ¡escúchame! Eres una buena chica, pero muy joven, y tienes toda la vida por delante, así que...
FIO (dándole la cubierta): ¿Puedes aguantarme esto? (Su hermana Giliora le acerca otra.) Gracias. No he tardado nada: ¡mira! (La nueva viene equipada como cabina de copiloto con un pequeño parabrisas.)

[Se introduce en el habitáculo del fuselaje para ver si encaja...]

FIO: ¡Perfecto! ¿Puedes aguantar otra vez?
PORCO ROSSO (sujetándola): ¡Escúchame bien, señorita! Yo soy un cazarrecompensas: ¡un delincuente! ¡No va a ser ningún viaje de placer!
FIO (atornillando las bisagras): Lo siento, Porco, pero es mi primer trabajo y quiero acabarlo como es debido. Se ha de ajustar después de probarlo.
PORCO ROSSO: Sí, lo entiendo, pero tendré que despegar en el canal. Es muy peligroso: ¡no sé si saldré con vida!
FIO: Entonces, te irá bien mi ayuda; y si pretendes enfrentarte a Curtis necesitarás un buen mecánico.
PORCO ROSSO: ¡No seas tozuda, soy un hombre! ¡Tendremos que dormir a la intemperie en una isla desierta!
FIO: ¡Sí? ¡Me encanta dormir al aire libre!
PORCO ROSSO: ¡No lo entiendes!
PICCOLO: Llévatela. Si no consigues ganar a Curtis no podrás pagarme lo que me debes; y como tú no me pagues el taller se irá a pique.
PORCO ROSSO: Pero ¿qué dices? ¡Eres su abuelo!
PICCOLO: No tienes que pagarle mucho... mira os instalaré esto para que podáis hablar, ¿eh? (Le enseña un pequeño embudo unido a un tubo de plástico.)
PORCO ROSSO: ¿Quieres convertir a tu nieta en una fugitiva?
FIO (negándolo con la cabeza): Porque diremos que tú me has secuestrado; y que toda la familia ha colaborado a la fuerza. Eso nos servirá de excusa ante las autoridades. (Porco se lo piensa.) Por favor, Porco, déjame ir contigo. Quiero ayudarte.
PORCO ROSSO: Quita la ametralladora de tu derecha.
FIO: ¡Qué?
PORCO ROSSO: ¡Tienes el trasero pequeño, pero irás más cómoda sin ella! Déjala abajo.
FIO: ¡Estupendo!... ¡y mi trasero es más grande de lo que parece! ¡Ahora la quito!
PORCO ROSSO (a Piccolo): Nos iremos en seguida, de lo contrario también querrán venir las viejas.
PICCOLO: ¡La verdad es que no me extrañaría nada! (Se ríe.)

[Un grupo de mujeres se prepara para abrir las puertas correderas del taller...]

MADRE DE FIO: Venga, abuela, ¡dese prisa!
ABUELA: Fio, ¿no te llevas nada para comer?

[Porco hace girar la manivela para poner en marcha el motor...]

PICCOLO: ¡Contacto!

[Al instante, el Folgore despierta soltando una gran humarada...]

PICCOLO (sujetando el hidroavión junto a otras mujeres): ¡Las puertas!...

[Las puertas se abren y, a golpe de silbato, los hombres de la policía secreta salen de sus escondites...]

PORCO ROSSO: ¡Soltadlo!

[Porco responde con su ametralladora a los disparos de sus perseguidores, al tiempo que su hidroavión se desliza por una rampa hasta alcanzar el agua. Una vez allí, suelta la amarra y escapa por el río. Simulando un rapto, Piccolo y las mujeres se dejan ver entre gritos y gesticulaciones...]

PICCOLO: ... ¡Es un secuestro!...

[Bajo los puentes que cruzan el canal, el Savoia S.21 surca las aguas a toda velocidad...]

FIO: ¿Cómo va el hidroavión, Porco?
PORCO ROSSO: ¡Es un caballo desbocado como tú!, ¡me está costando mucho dominarlo!
FIO: ¡Párate en algún sitio, tengo que ajustarlo!
PORCO ROSSO: No, no hay tiempo para eso: ¡intentaré despegar!... ¡El agua lo impide!
FIO: ¡Barco a proa!
PORCO ROSSO: ¡Arriba!...

[El hidroavión consigue despegar justo antes de colisionar con la embarcación, pero la brusca maniobra lo sitúa verticalmente con el ala izquierda en contacto con el agua; impidiendo que el alerón pueda enderezarlo...]

PORCO ROSSO: ¡No te desboques, caballito!
FIO: ¡El ala roza con el agua! ¡Utiliza el estabilizador!
PORCO ROSSO: ¡Qué?
FIO: ¡Sí, he puesto uno! (Porco hace girar una rueda.) ¡Date prisa!

[Al fin, consigue alinearlo; y prosiguen la marcha sorteando más barcos y puentes...]

PORCO ROSSO: ¡Estupendo, de repente se ha vuelto dócil!

[Es hora de despegar y alejarse de Milán...]

[Con el horizonte invadido por los primeros rayos del sol, Fio y Porco, relajados y contentos, se felicitan pulgar en alto...]

FIO (observando el paisaje): ¡Qué bonito! ¡Caray, es realmente bonito! (Divisa un avión.) ¿Nos persiguen?
PORCO ROSSO: No, se comportarían de otro modo... ¡La Aviación Italiana! ¡Eso sí que no lo esperaba!... pero ¡si es Ferrari! (Éste le hace señales con la mano.)
FIO: ¿Le conoces?
PORCO ROSSO (descifrando el mensaje): "La Aviación Italiana os prepara una emboscada." Nos enseñará el modo de huir. (Le sigue hasta recibir más consignas.) Dice que siga hacia el mar Adriático en vuelo rasante. ¡Gracias, camarada!
FIO: ¡Gracias! (Ferrari les dice adiós y se aleja a bordo de su MC72.)
PORCO ROSSO: El sinvergüenza me ha dicho que la chica merece algo mejor que un cerdo. (Pone rumbo a su refugio.)

[En el Hotel Adriano brilla el sol y reina la calma. Donald Curtis, vistiendo traje y gorra, merodea por los exteriores buscando algo. Se encarama a uno de los muros que protegen el parque trasero del recinto, y tras reconocer el terreno localiza a Gina en el interior de un pequeño mirador. Decide acercarse a ella...]

CURTIS (apoyándose en el marco de la entrada): ¡Maravillosa!... ¡Es como una rosa que acaba de florecer en un jardín secreto! (Se quita la gorra y entra.)
GINA (cerrando un libro): ¡Cómo te atreves! Este es mi jardín privado.
CURTIS (sacando un papel de la gorra): He venido para enseñarte esto.
GINA (desdoblándolo): ¡Oh, es de Hollywood!... "Apreciado señor: Queremos comunicarle que el guión que nos envió...".
CURTIS: "... nos ha interesado mucho. Póngase en contacto lo antes posible." (Se sienta.) El título de la película será: "La flor del Adriático".
GINA: Me parece muy bonito.
CURTIS: ¿De veras? Pues está decidido. Gina, ¡vámonos juntos a Hollywood! Ser mercenario de los piratas sólo ha sido el primer paso para obtener fama y dinero: el siguiente es ser una estrella de Hollywood.
GINA: ¿Y el siguiente?
CURTIS (llevándose la mano al pecho): ¡Ser Presidente! (Gina se ríe a carcajadas.) ¡Hablo muy en serio!... Gina, ¡puedo convertirte en la esposa del Presidente! ¡Gina!
GINA: Debo admitir que en el fondo me gusta tu ingenuidad.
CURTIS: ¿Te gusto?
GINA: Pero no puede ser. Me hice una promesa a mí misma...: me prometí a mí misma que si un día, estando en este jardín, venía a verme cierta persona; me enamoraría de él...; pero ese tonto sólo va por las noches al bar del hotel, jamás viene a verme en plena luz del día.

[De repente, ambos perciben el sonido de un avión que se aproxima. Gina sale corriendo del mirador hacia una terraza próxima: ¡es el hidroavión de Porco Rosso! El habilidoso cerdo la saluda realizando una serie de acrobacias aéreas...]

CURTIS (uniéndose a Gina): ¡Ese tipo se ha atrevido a volver!...

[Viéndole sobrevolar los aires, Gina rememora sus peripecias con Porco (entonces Marco) cuando ambos eran jóvenes, a bordo de un viejo hidroavión llamado "Adriano" (ver nota 11)...]

GINA (recordando): ¡Tonto!... Se ha ido: una vez más me he quedado sin cumplir mi promesa.
CURTIS: ¡No, no puede ser! ¿Es a él a quién estabas esperando?
GINA: ¿Por qué te sorprende? Tú no lo entiendes. Aquí la vida es un poco más complicada que en tu país; existen diferentes tipos de amor. Lo siento, vete a Hollywood tú solo. (Se marcha.)
CURTIS: ¡¿Solo?!

[Volvemos al hidroavión de Porco...]

FIO: ¡Con tanta acrobacia me he dado un buen golpe en la cabeza!
PORCO ROSSO: He saludado a una íntima amiga mía.
FIO: A Gina del Hotel Adriano, ¿verdad? (Porco se sorprende.) Era la mujer que estaba en la terraza con un vestido blanco. Mi abuelo me explicó que todos los pilotos de hidroaviación del Adriático están enamorados de ella.
PORCO ROSSO: ¡Tu abuelo es un bocazas!
FIO: Dime, ¿qué clase de persona es Gina? ¿Tú también estás enamorado de ella?
PORCO ROSSO: ¡Bajemos a repostar!, ¡si no paras de hablar te morderás la lengua!
FIO: ¡Ay, espera!...

[Se detienen a orillas de una pequeña bahía. Fio, recostada sobre el motor del hidroavión, espera medio soñolienta el regreso de Porco. El zumbido de un insecto la despierta, y entonces advierte que una barcaza, cargada con tres bidones de combustible, se aproxima hacia ella...]

MUCHACHO (remando): ¡Una muchacha en un hidroavión de guerra!
FIO: ¿Qué hace Porco?
MUCHACHO: Se ha quedado hablando de cosas muy complicadas.

[En la taberna del pueblo, Porco charla con los lugareños saboreando un buen vaso de vino...]

DUEÑO TABERNA: Ahora todo está corrompido. Tanto el gobierno provisional como los monárquicos flirtean con los piratas del aire cuando lo necesitan. Tal como están las cosas, ya no se ganan recompensas cazando piratas.
DUEÑA (entregándole una bolsa de papel): Aquí lo tiene.
PORCO ROSSO: Gracias.
DUEÑA: La única explicación es la depresión económica.
HOMBRE #1: Porco, más vale que ofrezcas tus servicios a uno de los bandos. Tú eres un buen piloto: ¡podrías ganar mucho dinero!
HOMBRE #2 (a Porco): ¿Tiene tabaco?
HOMBRE #1: Además, seguro que ese Curtis pronto volverá a América.
DUEÑO TABERNA: Si seguimos así, todos tendremos que emigrar a América.
PORCO ROSSO (lanzándole la cajetilla): Se acabó la libertad en el mar Adriático y los tiempos de la bohemia. (Recoge la bolsa.)
HOMBRE #1: ¿Eso es de Lord Byron?
PORCO ROSSO: No, es mío. ¡Hasta la vista!
HOMBRE #2: Adiós.

[En el hidroavión, el muchacho se afana en llenar el depósito...]

FIO: ¡Porco, no hay derecho! ¡Dice que la gasolina es tres veces más cara que en Italia! (Porco le lanza un botellín desde la barca.) No te aproveches y haznos un buen precio.
MUCHACHO: ¡Nosotros no adulteramos la gasolina! ¡Las mujeres no me gustan nada! Perdone, señor, ¡explíqueselo usted!
PORCO ROSSO: Venga, ¡págale Fio!; y después vuelve a poner el trasero en el lugar donde debería estar la ametralladora: ¡Rumbo a la base!
FIO (bebiendo): Apuntaré el precio de la gasolina para que no vuelvan a timarte.

[De nuevo en el aire...]

PORCO ROSSO: No nos han timado: aquí nos ayudamos los unos a los otros. La tierra y el mar son hermosos desde esta altura, pero el país está arruinado.
FIO: ¿Eh?
PORCO ROSSO: ¡Mira, ahí está la isla!

[A través del corredor entre las rocas amaran lentamente hasta llegar a orillas de la playa oculta...]

FIO (saliendo de la cabina y poniéndose de pie en la proa): ¡Qué maravilla!

[Tras encallar la nave, Fio se descalza y camina hasta la arena...]

FIO: ¡Es una base fantástica! (Lanza los zapatos.) ¡Ah, tengo el trasero realmente dolorido!

[Porco descarga el equipaje y, en ese momento, nota algo extraño: algo sucede... Del interior de la tienda de campaña aparecen los de "Mamma Aiuto" y el resto de piratas. Corriendo como verdaderos posesos (pasando incluso por encima de sus jefes), rodean a Porco Rosso encañonándolo con sus armas...]

PORCO ROSSO: ¡Otra vez me encuentro con este atajo de mequetrefes!
PIRATA M.A. #1: ¡Capitán, le tenemos acorralado! ¡Capitán!
JEFE M.A. (levantándose): ¡Me habéis pateado!... ¡Apartaos! ¡Cerdo, te estaba esperando!
JEFE PIRATA #1: ¡Ya sabía que vendrías!
JEFE M.A. (apartando al anterior): ¡Tenemos que ajustar cuentas!
JEFE PIRATA #2 (rodeando a Fio): ¡Oh!... ¡Ha traído una chica... se ha traído una chica!
JEFE PIRATA #3: ¡Muy guapa!...
JEFE M.A.: ¡Callaos! ¡Una chica, una chica...! ¡¡El mundo está lleno de mujeres!!
PORCO ROSSO: Pero ésta no es una chica normal y corriente: es la ingeniera de los talleres Piccolo.
PIRATAS: ¡¡¡Eh!!!
JEFE PIRATA #2: ¡¿Tan joven y tan guapa?! ¡Es increíble!...
JEFE PIRATA #3: ¿Una mujer?, ¿estás seguro?
PORCO ROSSO: Me ha diseñado un nuevo hidroavión mucho mejor que el viejo. Es joven, pero sabe lo que hace.
PIRATAS: ¡¡¡Oh!!!
FIO: ¿Lo dices en serio?
PORCO ROSSO: Jamás miento cuando hablo de hidroaviones. Ha venido hasta aquí para asegurarse de cobrar lo que le debo por el trabajo.
JEFE M.A. (riéndose): ¡Tú también estás endeudado, pobre Porco!... ¡Venga, machacadle el hidroavión!, ¡acabad con ese rojo y no le perdonéis la deuda!
FIO: ¿He oído bien?, ¿queréis destrozar mi hidroavión? ¿Seréis capaces de destrozar mi trabajo?
JEFE PIRATA #3: Señorita, tiene que pensar que lo hacemos por una buena razón.
FIO: ¿Lo haréis?
JEFE PIRATA #3: Es que...
FIO: ¡¿Y vosotros sois pilotos de hidroavión?! ¡Apártate: mis zapatos! (Se acerca al jefe de "Mamma Aiuto".) Oiga, he oído muchas historias de hidroaviones a lo largo de toda mi infancia. Mi abuelo está convencido de que los pilotos de hidroavión son las mejores personas del mundo; y dice que son las mejores porque el cielo y el mar les limpian los corazones. Por eso, los pilotos de hidroavión son más valientes que los marineros y más abnegados que los aviadores de tierra.
PIRATAS: ¡¡¡Sí!!! ¡Eso es! ¡Bien dicho!...
JEFE M.A.: Bien dicho, señorita: los pilotos de hidroavión son así.
FIO: Mi abuelo también dice que por encima de las mujeres y del dinero, les importa el honor.
PIRATAS: ... ¡Bien dicho, muchacha!... ¡Es cierto!...
PORCO ROSSO: ¡Esta chica es sorprendente!
JEFE M.A.: Bien, me has convencido. No vamos a hacer añicos vuestro maldito hidroavión, pero si nos echamos atrás: ¿qué será de nuestro prestigio como piratas? (Señalando a Porco.) ¡Celebraremos la matanza del cerdo! (Todos están a favor.)
FIO: ¡No habéis entendido nada, zoquetes! ¡Parece mentira! ¿Cómo es posible que no hayáis entendido nada de lo que he dicho? ¿No os da vergüenza necesitar la ayuda de Curtis? ¡Si os viesen vuestras madres! Además, ¡no os laváis nunca!... Porco ha vuelto con un hidroavión nuevo para luchar cara a cara contra Curtis; y lo hará para salvar el honor de los pilotos de hidroavión del Adriático. Un hombre voluble y sin orgullo no es un hombre: ¡luchad con dignidad!

[La arenga de la jovencita parece haber hecho mella en los veteranos piratas...]

JEFE PIRATA #3: Por eso, yo nunca estuve de acuerdo en contratar a Curtis...
JEFE PIRATA #2: Eres como las mujeres: ¡a la mínima cambias de opinión!
PIRATA M.A. #2: ¿Qué hemos de hacer, jefe?
PIRATA M.A. #3: Sabe convencer a la gente...
JEFE PIRATA #1: Me parece que lo mejor que podríamos hacer es pedirle a Curtis que defienda nuestro honor.
JEFE PIRATA #4: ¡Eso!, ¡que Curtis vuelva a enfrentarse al cerdo!
JEFE PIRATA #1: Pero ya se le ha acabado el contrato...
JEFE M.A. (agachando la cabeza): ¡Qué vergüenza!

[De repente, alguien empieza a reírse...]

PIRATA (apuntando hacia arriba): ¡Es Curtis, mirad!...

[Efectivamente, el americano se deja ver en lo alto de los acantilados...]

CURTIS: ¡Lo he oído todo! ¡Tranquilos, no pienso esconderme! (Empieza a descender por una amplia hendidura abierta en la pared.)
PORCO ROSSO: ¡Maldición, esos idiotas han abierto un paso por allá arriba!

[Para acortar camino Curtis se tira al vacío y, dando incluso una pirueta, aterriza en la arena como un proyectil. Se incorpora y se une al grupo...]

PORCO ROSSO (dándole las maletas a un pirata): Toma, guárdame esto.
CURTIS: Entonces, ¿quieres que volvamos a enfrentarnos? Ya nos batimos en duelo, pero no me importaría volver a hacerlo; aunque ya no trabajo para estos rufianes.
FIO: En ese caso, ¿por qué luchas? ¿A cambio de qué?
CURTIS (contemplando a Fio): ¡Maravillosa! (Le coge las manos.) Si gano a Porco, ¿te casarás conmigo?
PORCO ROSSO: ¡Eh! (El resto también está sorprendido.)
CURTIS: Lo digo en serio.
FIO: ¡Está bien!, pero si te gana Porco tendrás que pagar las facturas pendientes del hidroavión. (Se las estampa en la cara.)
PORCO ROSSO: ¡Espera, Fio!...
JEFE M.A. (deteniendo a Porco): ¡Tú no te metas!
PIRATAS (sujetando a Porco): ¡Estate quieto! ¡Quieto ahí!...

[Curtis repasa las facturas...]

JEFE M.A.: Señorita Fio, aún está a tiempo de echarse atrás.
FIO: Pregúntale a él si acepta.
CURTIS: Pues la suma es exorbitante...
FIO: Es un buen precio.
JEFE M.A.: Decide, ¿aceptas o no?
CURTIS: Sí, con mucho gusto lucharé por mi amada.
JEFE M.A.: Bien dicho. ¡Escuchad! ¡La señorita Fio ha demostrado un gran valor! Piratas del "Mamma Aiuto", ¿estáis dispuestos a organizar un duelo?
PIRATAS M.A.: ¡¡¡Sí!!!
JEFE PIRATA #1: Nosotros también queremos intervenir, ¿verdad que sí?
RESTO DE PIRATAS: ¡¡¡Sí!!!

[Porco está que echa humo. Mientras, toda la mesnada abandona el lugar trepando por las escarpadas rocas...]

PIRATAS: ¡Te esperamos Fio! ¡Ay, qué me caigo! ¡Adiós, Fio! ¡Adiós!...
PORCO ROSSO: Pelagatos... (Gritando con fuerza.) ¡Idiotas! ¡Largaos, no quiero volver a veros!...
JEFE M.A. (desde lo alto del acantilado): ¡Ya nos veremos!...
PORCO ROSSO: La verdad es que esta situación es muy extraña. ¡De todos modos...!
FIO: ¡No te enfades! Ya sé que lo qué he hecho es un disparate.
PORCO ROSSO: Fio... no me enfado, al fin y al cabo debo agradecértelo; me has dado una oportunidad. Gracias, Fio. Ahora nuestros destinos van unidos.
FIO: Somos socios, ¿verdad? (Se dan la mano.)
PORCO ROSSO: Los dos nos jugamos mucho.
FIO: Yo creo en ti, Porco.
PORCO ROSSO: "Creer"... no me gusta esa palabra, pero pronunciada por ti suena diferente. (Fio se encoge de hombros.) ¿Qué te pasa?, ¿no te encuentras bien?... ¿Fio?
FIO: No es nada..., ya se me ha pasado. De repente se me ha encogido el corazón: ¡qué sensación tan extraña!... Tenía mucho miedo, y me temblaban las piernas. (Se empieza a quitar la ropa.)
PORCO ROSSO: ¿Qué haces?
FIO (desabrochándose la camisa): ¡Voy a nadar!...

[Porco, algo ruborizado, se da la vuelta mientras Fio, en paños menores, se introduce en el agua y nada unos cuantos metros. Porco aprovecha para guardar el equipaje...]

FIO (desde el agua): ¡Porco, problema!
PORCO ROSSO (tirando las maletas): ¡Eh!, ¿qué pasa?...
FIO: ¡Tendría que haber inflado la factura del hidroavión!... ¡Saldremos perdiendo!
PORCO ROSSO (desternillándose de risa): ¡Tienes razón!

[Ha llegado la noche y Porco, sentado a la luz de un quinqué, inspecciona los cartuchos de la ametralladora. Fio descansa en el interior de un saco de dormir. De repente, entreabriendo los ojos cree ver a Porco convertido de nuevo en ser humano...]

FIO: ¡Porco!...
PORCO ROSSO: ¿No puedes dormir?
FIO: Es que... debía ser un sueño.
PORCO ROSSO: Duerme, mañana tenemos que madrugar.
FIO: Porco..., ¿por qué te convertiste en un cerdo?
PORCO ROSSO: No lo sé...
FIO: Conozco muy bien las proezas del capitán Marco Pagotto [sic]. Mi padre luchó con él durante la guerra. Le oí decir muchas veces que el capitán bajó al mar en plena tempestad a salvar a un piloto enemigo. (Incorporándose.) ¡Porco!, ¿me dejas que te dé un beso?
PORCO ROSSO: ¡¡Eh!!
FIO: ¡Según el cuento, un príncipe convertido en rana volvió a ser hombre gracias al beso de una princesa!
PORCO ROSSO: ¡Tonterías! ¡Guárdate los besos para ocasiones más importantes!
FIO (acostándose): Quizá conmigo no funcionara...
PORCO ROSSO: Eres una buena chica. Fio, cuando te miro me doy cuenta de que en este mundo aún quedan buenas personas; pero ahora duérmete.
FIO: Explícame una historia, y así me dormiré.
PORCO ROSSO: ¿Una historia? Déjame pensar... (Expulsa el humo del cigarrillo.) Aquello ocurrió el último verano de la guerra. Habíamos salido del Adriático en dirección a Istria (ver nota 17), patrullando como siempre...

[En una secuencia retrospectiva, vemos los acontecimientos que relata Porco cuando él todavía era Marco Pagott. La evocación se inicia con una unidad de aviones militares italianos en pleno vuelo...]

PORCO ROSSO: ... Berlini volaba a mi lado (ver nota 18). Hacía mucho tiempo que éramos buenos amigos. Llevaba casado un par de días: yo había sido testigo de su boda; pero se le había acabado el permiso y tuvo que reintegrarse a la escuadrilla...

[Momentos después, los pilotos italianos se ven las caras con sus homólogos alemanes...]

PORCO ROSSO: ... Amigos y enemigos caían como moscas a mi alrededor. Tenía tres aviones pegados a mi cola; no podía cubrir a mis compañeros. Al cabo de un rato, descubrí que estaba solo; pero la batalla continuaba. Yo huía a toda velocidad. Se me durmieron las manos, los pies y se me nubló la vista: creí que me había llegado la hora, y de repente... ¡todo se volvió blanco ante mí!
FIO: ¡Blanco?
PORCO ROSSO: ¡Sí, blanco! O, mejor dicho: ¡luminoso!... Tardé mucho rato en darme cuenta de que me encontraba dentro de una nube, había una claridad muy intensa. Estaba cansado y no me sentía con fuerzas para pilotar el hidroavión; aunque curiosamente la nave volaba sola...

[En la secuencia, vemos al avión de Marco Pagott avanzar por encima de un enorme manto blanco de nubes...]

FIO: ¿Una llanura de niebla?
PORCO ROSSO: Sí... una llanura muy tranquila, miré arriba y el cielo era maravilloso. Una nube muy larga que no se acababa nunca avanzaba en la lejanía...

[Esa gran nube era la formada por los aviones de los pilotos (italianos y alemanes) muertos durante el combate aéreo...] (Ver nota 19.)

MARCO PAGOTT (viéndolos pasar al lado): ¡Berlini! ¡Berlini!, ¿estás bien?... ¡Espera, Berlini!, ¿adónde vas?... (Los aviones se elevan hacia las alturas.) Berlini, ¡no puedes dejar a Gina! ¡Iré yo en tu lugar! ¡No te vayas!...

[La nube de aviones se aleja paulatinamente mientras la nave del capitán Pagott desciende poco a poco...]

PORCO ROSSO: Cuando recobré el sentido, mi hidroavión volaba casi rozando la superficie del mar...
FIO: Dios te dijo: "No vengas todavía", ¿verdad?
PORCO ROSSO: La verdad es que a mí me pareció oír que decía: "Volarás solo para siempre jamás".
FIO (incorporándose): ¡¿Cómo es posible?! ¡¡Tú tienes buen corazón!!
PORCO ROSSO: No, muchacha, no, te equivocas: ¡los que murieron tenían buen corazón! Se acabó la historia. ¡Venga, a dormir! (Revisando un cartucho.) Aquellos proscritos me vendieron balas oxidadas...
FIO (poniéndose de pie): ¿Sabes? Me alegro mucho de que volvieras a la vida; porque me gustas mucho, Porco. (Le da un beso y se vuelve a la cama.) ¡Buenas noches!

[Porco, algo sonrojado, permanece sentado e inmóvil como un pasmarote en la semioscuridad...]

[El gran día ha llegado. Una enorme muchedumbre, a bordo de aviones, buques y embarcaciones de toda clase, concurre al lugar señalado para presenciar el interesante duelo entre Porco Rosso y Donald Curtis...]

MULTITUD: ¡Apuesta por Curtis!... ¡Organizado por el gremio de piratas!... ¡8 contra 7, 8 contra 7!... ¿Quién quiere un helado?...

[Allí, en medio de apostantes y vendedores de helados, el R3C-0 y el Savoia S.21 esperan amarados junto a la orilla el momento de entrar en acción...]

PORCO ROSSO: Ese atajo de payasos ha organizado un festival.
FIO: ¿Son piratas todos los que han venido?
PORCO ROSSO: Son la escoria del Mediterráneo: gángsters, piratas, contrabandistas, espías, detectives, y entre ellos alguna persona decente.

[Curtis ha venido con su representante, el cual carga con un enorme saco de dólares...]

CURTIS (sonriendo): Después de este festival aún seré más famoso.
MEGAFONÍA: ¡Faltan 10 minutos! ¡Faltan 10 minutos!...

[Momentos después, y ya encima de un entablado de madera todos los protagonistas, el jefe de los "Mamma Aiuto", vistiendo sus mejores galas, explica a la concurrencia los pormenores del combate...]

JEFE M.A. (gritando): En breves momentos dará comienzo el duelo entre Porco Rosso y Donald Curtis. No hay reglas: pero si alguno de los contrincan